Ansiedad física: causas metabólicas y cómo corregirlas
Muchas personas describen ansiedad sin un desencadenante mental claro. No siempre se trata de pensamientos negativos o de un evento externo. A veces el cuerpo empuja al cerebro a un estado de alerta por motivos fisiológicos: cambios bruscos de glucosa, falta de sueño, exceso de estimulantes o déficits de nutrientes. Si entiendes estas palancas, puedes reducir síntomas con pasos sencillos y medibles.
Ansiedad como estado corporal
La ansiedad se siente como preocupación, tensión e incapacidad de relajarse. Cuando el sistema nervioso simpático domina, tu cuerpo actúa como si hubiera peligro. El corazón late más fuerte, la respiración se acelera y el sueño se vuelve frágil. Aunque la psicología importa, aquí nos centraremos en causas físicas comunes que puedes revisar.
Una herramienta útil para observarlo es la variabilidad de la frecuencia cardiaca. Si está muy baja de forma persistente, suele indicar que tu sistema está demasiado activado. No es un diagnóstico, pero puede ayudarte a ver patrones con sueño, cafeína y comidas.
Causa 1: glucosa baja y subidas y bajadas por insulina
Cuando la glucosa cae demasiado, el cerebro percibe falta de combustible y el cuerpo responde con cortisol y adrenalina. Ese pico puede sentirse como nerviosismo o pánico. A veces la persona come algo dulce, se calma y luego vuelve el problema, porque el mismo patrón de insulina repite la caída.
Señales típicas:
- Te pones irritable o ansioso si pasas muchas horas sin comer.
- La sensación mejora al comer, aunque sea por poco tiempo.
- Tienes antojos intensos de azúcar o harinas con estrés.
Qué hacer:
- Reduce azúcar y ultraprocesados, especialmente en ayunas.
- Come proteína suficiente en cada comida para estabilizar energía.
- Añade fibra y grasa saludable para frenar picos.
- Evita picoteo constante. El cuerpo agradece pausas.
Ejemplos simples:
- Desayuno: huevos con verduras, o yogur natural con frutos secos.
- Comida: carne, pescado o legumbres, con ensalada y aceite de oliva.
- Cena: proteína con verduras y una ración moderada de carbohidrato si te ayuda a dormir.
Causa 2: falta de sueño y despertares por estrés metabólico
Dormir poco aumenta el estrés fisiológico. Además, algunas personas se despiertan de madrugada por una caída de glucosa. El cuerpo sube adrenalina para movilizar azúcar, y eso te despierta con el corazón rápido.
Acciones de alto impacto:
- Mantén un horario regular de sueño la mayoría de días.
- Busca luz natural por la mañana y oscurece el entorno por la noche.
- Cena sin excesos de azúcar y alcohol.
- Reduce cafeína después del mediodía.
Causa 3: déficit de vitamina B1, también llamada tiamina
La tiamina participa en el metabolismo energético y en el sistema nervioso. Algunas personas con dietas pobres, alto consumo de alcohol o problemas digestivos pueden tener niveles bajos y notar nerviosismo.
Qué puedes hacer:
- Prioriza alimentos ricos en nutrientes y proteína de calidad.
- Si sospechas déficit, consulta para valorar suplementos y análisis.
Causa 4: estimulantes, sobre todo cafeína
La cafeína puede mejorar rendimiento, pero también puede provocar ansiedad, palpitaciones y sueño ligero. El riesgo sube si duermes mal, si consumes grandes cantidades o si tu comida es alta en azúcar.
Estrategia práctica:
- Reduce cantidad gradualmente para evitar malestar.
- Toma cafeína solo por la mañana.
- Acompáñala con comida, no en ayunas si te da nervios.
Causa 5: medicación y otras sustancias
Algunos fármacos tienen como efecto secundario ansiedad. También ciertos suplementos y estimulantes pueden activarte demasiado.
Pauta:
- Si notas ansiedad nueva tras un cambio de medicación, consulta con tu médico.
- No suspendas tratamientos por tu cuenta.
Causa 6: baja ingesta de proteína
La proteína no solo aporta saciedad. También aporta aminoácidos que el cuerpo usa para construir neurotransmisores y para reparar tejidos. Si comes poca proteína o de baja calidad, puedes notar hambre, antojos y peor estabilidad emocional.
Objetivo práctico:
- Incluye una fuente de proteína en cada comida.
- Si sigues dieta vegetal, planifica para cubrir aminoácidos y micronutrientes.
Lista de comprobación rápida para hoy
Si quieres empezar sin complicarte, aplica esta lista durante una semana y observa cambios:
- Bebe agua al levantarte y desayuna con proteína.
- Evita azúcar en ayunas y reduce snacks frecuentes.
- Sal a la calle por la mañana, aunque sea diez minutos.
- Mueve el cuerpo a diario con caminata suave.
- Reduce cafeína y evita tomarla por la tarde.
- Acuéstate a una hora parecida y oscurece el dormitorio.
Mini plan de 14 días para recuperar calma
Días 1 a 3: estabiliza energía
- Desayuna con proteína.
- Elimina bebidas azucaradas.
- Añade caminata suave diaria.
Días 4 a 7: mejora sueño
- Fija hora de acostarte.
- Oscurece el dormitorio.
- Reduce cafeína y alcohol.
Días 8 a 14: ajusta y mide
- Observa cuándo aparece la ansiedad: antes de comer, después de azúcar, tras café, o tras dormir poco.
- Si tienes reloj que mide variabilidad cardiaca, revisa tendencias semanales.
- Si los síntomas son intensos, persistentes o se acompañan de depresión, busca ayuda profesional.
Cuándo pedir ayuda cuanto antes
Busca ayuda médica si notas dolor en el pecho, falta de aire, desmayo, ataques de pánico repetidos, consumo de sustancias fuera de control o ideas de hacerte daño. La ansiedad puede coexistir con otros problemas y conviene descartarlos.
Conclusión
La ansiedad no siempre nace en la mente. A menudo empieza con glucosa inestable, poco sueño, demasiados estimulantes o déficits de nutrientes. Cuando corriges esas bases, el sistema nervioso tiene espacio para calmarse. Empieza por proteína, sueño y reducción de azúcar, y mide cómo responde tu cuerpo.
Knowledge offered by Dr. Eric Berg