Por qué las sardinas reparan el intestino y el hígado
- Qué hacer: come una lata de sardinas con espinas y piel de 2 a 3 veces por semana, y añade unos 30 gramos de hígado cada 2 semanas.
- Por qué importa: el revestimiento intestinal se renueva cada 3 a 5 días y el hígado se regenera a un ritmo similar, y ambos dependen de nucleótidos dietéticos que solo llegan desde alimentos con estructura celular intacta, no desde suplementos.
- Cómo aplicarlo: prioriza alimentos completos y poco procesados (sardinas, hígado, huevas de salmón, ostras en lata, huevos, vísceras) y evita la ultrapasteurización, el licuado excesivo y el procesamiento a alta temperatura que degradan los nucleótidos.
- Riesgos: no existe un suplemento de nucleótidos en cápsula, así que depender solo de suplementos no reemplaza este mecanismo.
- Excepciones: si las sardinas no te atraen, el hígado, las huevas de salmón, las ostras en lata o la carne molida con cartílago son sustitutos razonables.