Qué es el TDAH en adultos, según una psiquiatra experta
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad, conocido como TDAH, suele asociarse con niños hiperactivos que no logran quedarse quietos. Sin embargo, en una conversación con la psiquiatra Dr. Sasha Hamdani, especialista en TDAH, queda claro que en adultos esta condición se presenta de una forma mucho más silenciosa y, muchas veces, se confunde con ansiedad o depresión.
Más que un problema de atención
Según la Dra. Hamdani, el TDAH es en el fondo un problema de regulación. Además de la dificultad para dirigir la atención, afecta la regulación de la motivación, la energía, el sueño, el apetito y, sobre todo, las emociones. Esta última parte suele quedar fuera del diagnóstico tradicional, aunque para muchas personas es el aspecto más incapacitante.
Vivir con TDAH sin diagnosticar puede sentirse como una sucesión de subidas y bajadas emocionales intensas, incluso cuando, en apariencia, no hay ningún motivo externo que las justifique. Esa desregulación emocional es distinta de sentirse simplemente estresado por tener mucho que hacer: puede aparecer incluso después de haber completado todas las tareas pendientes.
Los tres tipos de TDAH
La especialista distingue tres presentaciones principales:
- Inatento: dificultad para organizarse, olvidos frecuentes y tendencia a postergar tareas grandes. Es la presentación más común en mujeres.
- Hiperactivo o impulsivo: inquietud física y verbal, dificultad para quedarse sentado y tendencia a interrumpir en las conversaciones.
- Combinado: una mezcla de ambos patrones, presente en una parte importante de los adultos diagnosticados.
Una evaluación completa no solo confirma el TDAH, sino que también descarta otras condiciones como ansiedad, depresión, trastorno bipolar o problemas de tiroides, ya que los síntomas pueden solaparse.
Por qué el diagnóstico llega tarde en las mujeres
Los criterios diagnósticos originales se desarrollaron observando a niños varones hiperactivos, por lo que durante décadas el TDAH en niñas y mujeres pasó desapercibido. La presentación inatenta suele confundirse con timidez o desorganización, y los cambios hormonales (pubertad, embarazo, posparto y perimenopausia) pueden agravar los síntomas o hacer que se atribuyan erróneamente solo a las hormonas.
Esto explica por qué muchas mujeres reciben primero un diagnóstico de ansiedad o depresión posparto, y solo años después descubren que la causa subyacente era un TDAH no identificado.
La conexión con la alimentación
La desregulación también puede afectar las señales de hambre. Algunas personas con TDAH pierden por completo la noción del hambre cuando están concentradas en una tarea, mientras que otras recurren a la comida como forma de estimular la producción de dopamina. Ambos extremos están relacionados con la misma dificultad de fondo para regular impulsos y sensaciones internas.
Entender el cerebro, no etiquetarlo
Un mensaje central de la conversación es que un diagnóstico de TDAH no es una excusa ni una etiqueta negativa, sino una explicación neurológica que permite dejar de cargar con culpa y vergüenza por dificultades que nunca fueron un problema de carácter o de esfuerzo. Entender cómo funciona el propio cerebro es el primer paso para encontrar las herramientas adecuadas, ya sea a través de tratamiento profesional, ajustes en la rutina diaria o apoyo de las personas cercanas.
Conclusión
El TDAH en adultos va mucho más allá de la falta de concentración: incluye desregulación emocional, dificultades hormonales específicas en mujeres y una relación compleja con el apetito y la motivación. Reconocer estas señales y buscar una evaluación profesional puede marcar una diferencia real en la calidad de vida, sin importar la edad a la que llegue el diagnóstico.
Conocimiento ofrecido por Mel Robbins
Productos mencionados
Un libro de la psiquiatra Dra. Sasha Hamdani sobre la disforia sensible al rechazo, que explora cómo las reacciones emocionales intensas ante un rechazo percibido se relacionan con el TDAH y cómo manejarlas.