NAD y nicotinamida ribósido: evidencia y uso seguro
El NAD se ha convertido en un tema recurrente en salud y longevidad. A veces se presenta como una palabra de moda asociada al envejecimiento, pero en realidad hablamos de una molécula central para funciones básicas de la biología. La pregunta útil no es solo si el NAD baja con la edad, sino qué significa eso en distintos tejidos, qué evidencia hay en humanos y qué lugar tienen los suplementos que prometen aumentarlo.
Qué es el NAD y por qué importa
El NAD es una coenzima. En la práctica, ayuda a que muchas reacciones químicas ocurran de forma eficiente. En la conversación científica se suele agrupar su importancia en tres grandes áreas: convertir combustible en energía utilizable, construir componentes celulares y reparar daños. Si una célula no puede hacer bien esas tres cosas, su rendimiento se resiente.
Energía, construcción y reparación
En el metabolismo energético, el NAD participa en el intercambio de electrones que permite transformar nutrientes en energía. Además, interviene en procesos que mantienen la integridad de las células, incluidos mecanismos de reparación del ADN. Aquí aparece un punto clave: el NAD no es solo un marcador que sube y baja, también es un recurso que ciertas enzimas consumen cuando detectan daño.
NAD en envejecimiento: sangre no es lo mismo que tejido
Se repite con frecuencia que el NAD disminuye con la edad. El matiz importante es dónde lo medimos. El NAD en sangre puede no reflejar lo que ocurre dentro de tejidos específicos como hígado, músculo o neuronas. En algunos escenarios, lo relevante es la alteración de los pools de NAD en tejidos concretos, no una caída uniforme en todo el organismo.
Ese matiz importa porque cambia la forma de interpretar resultados. Una persona puede tener valores sanguíneos dentro de lo esperado y aun así tener alteraciones locales en tejidos por enfermedad, estilo de vida o estrés metabólico. El consumo crónico de alcohol, la sobrealimentación y ciertos procesos inflamatorios pueden perturbar el sistema en órganos como el hígado. En el caso de células con alta demanda energética, como algunas neuronas, el margen de error puede ser menor.
Por qué no basta con tomar NAD
Una duda común es por qué no suplementar directamente con NAD. El punto práctico es que el organismo suele manejar mejor precursores, es decir, compuestos que entran en rutas de síntesis para producir NAD dentro de las células. Entre los precursores más conocidos está el nicotinamida ribósido, que se popularizó como suplemento para aumentar NAD.
Qué sabemos de precursores como el nicotinamida ribósido
El mensaje equilibrado es este: hay interés legítimo en estas rutas y existe investigación en humanos, pero no todo lo que se afirma en redes sociales está respaldado por datos sólidos en cada contexto. En algunos estudios se observa que quienes suplementan elevan métricas relacionadas con NAD, y también se habla de posibles aplicaciones en escenarios concretos. Eso no equivale a prometer efectos generalizados sobre envejecimiento o rendimiento.
Antes de considerar un suplemento, conviene aterrizar el objetivo. No es lo mismo buscar optimizar hábitos que abordar un problema clínico. Y tampoco es igual hablar de “subir NAD” que hablar de mejorar función mitocondrial, tolerancia al ejercicio o recuperación. Son resultados distintos y requieren evidencia específica.
NAD y recuperación del ejercicio
En el ámbito deportivo se comenta que algunas organizaciones han usado precursores de NAD. De nuevo, eso no sustituye ensayos bien controlados, pero sí señala por qué el tema despierta interés: el entrenamiento genera estrés metabólico, demanda de energía y reparación. Si el NAD participa en esos procesos, es razonable preguntar si apoyar sus rutas podría influir en recuperación.
La manera más prudente de verlo es como una hipótesis que solo se valida con estudios, no como garantía. Muchas mejoras atribuidas a suplementos se explican por factores más básicos como sueño insuficiente, exceso de intensidad, mala planificación de cargas o ingesta de proteína y energía inadecuadas.
Consejos prácticos antes de pensar en suplementos
Si tu objetivo es cuidar energía, rendimiento y salud a largo plazo, hay decisiones con mejor relación señal a ruido que cualquier suplemento:
- Prioriza el sueño. La falta de sueño empeora la recuperación y altera señales metabólicas.
- Entrena con progresión. Alterna días duros y días fáciles para permitir adaptación.
- Asegura proteína suficiente y fibra diaria. La base es comida real, no pastillas.
- Limita alcohol si buscas optimizar recuperación. El alcohol puede afectar procesos hepáticos y de reparación.
- Revisa analíticas con un profesional si tienes síntomas persistentes. Fatiga, intolerancia al ejercicio o problemas cognitivos merecen evaluación.
Si aun así quieres probar un precursor
Si decides explorar un suplemento de nicotinamida ribósido, hazlo con un marco claro:
- Define un objetivo medible. Por ejemplo, percepción de recuperación, consistencia de entrenamiento o marcadores acordados con tu médico.
- Elige un producto con control de calidad de terceros.
- Evita combinar múltiples suplementos nuevos a la vez, así podrás atribuir efectos.
- Suspende si aparecen efectos adversos y consulta si tomas medicación o tienes condiciones médicas.
Conclusión
El NAD es central para la biología porque participa en energía, mantenimiento y reparación. La conversación moderna mezcla ciencia real con afirmaciones exageradas, por eso conviene separar mediciones en sangre de lo que ocurre en tejidos, y distinguir entre aumentar una métrica y mejorar un resultado clínico. Si decides intervenir, empieza por hábitos y usa los suplementos, si los usas, como una herramienta secundaria y bien supervisada.
Knowledge offered by Rhonda Patrick, Ph.D.
Productos mencionados
Un suplemento de nicotinamida ribósido que se comercializa para apoyar el metabolismo relacionado con el NAD.