Láser o cosmética: qué necesitan rojeces, manchas y textura
La dermatóloga Shereene Idriss abre su vídeo con una idea que ahorra mucho dinero: todos los láseres de su consulta, y del país, hacen una de tres cosas. Actúan sobre el rojo, sobre el marrón o sobre el agua. Nada más. Así que cuando te ofrecen un paquete de miles de dólares, la pregunta es cuál de los tres ataca ese láser, y si una rutina de cosmética bien montada, que cuesta como mucho una cena, puede lograr lo mismo.
Tres carriles: rojo, marrón y agua
El marrón es la pigmentación: manchas solares, marcas de acné oscuras, melasma. El rojo es todo lo relacionado con la inflamación y los vasos: barrera irritada, rosácea, rubor fácil, capilares rotos. El agua es la textura: cicatrices de acné, cicatrices quirúrgicas, relieve. Cada carril se trata distinto y conviene saber en cuál estás.
La cosmética es tu dieta, el láser es el procedimiento
Idriss lo compara con la liposucción: puedes quitarte la grasa, pero si vuelves a comer mal, vuelve. El láser es la liposucción o la limpieza dental; la rutina diaria es la dieta o el cepillado. Un láser sin una rutina que lo acompañe es casi inútil.
Manchas y pigmento
Para las manchas hay que distinguir tratamiento puntual de tratamiento de campo. Puntual, marca a marca, con láseres tipo Alex. De campo, cuando hay ruido marrón de fondo, con láseres fraccionados como el Fraxel 1927 o su versión suave, o con láseres de picosegundos que rompen el pigmento con velocidad y no con calor. En cosmética, el primer nivel son los ingredientes que bloquean cómo se fabrica el pigmento: ácido kójico, arbutina, raíz de regaliz, niacinamida y ácido tranexámico. El Major Fade Hyper Serum los combina; también sirven productos de un solo activo, el suero corrector de manchas de Murad con ácido glicólico y tranexámico, o una vitamina C. Idriss insiste en que la vitamina C sola no basta y hay que combinarla con otros activos, por eso reformuló su Active Seal añadiendo glutatión. Como clásicos están la CE Ferulic de SkinCeuticals y, más económica, la C15 de Paula's Choice. El último paso es la exfoliación química para retirar el pigmento ya en superficie, con mascarillas o pads de ácido glicólico y láctico como su Flash Mask.
Cuando el melasma cambia las reglas
Con melasma Idriss es conservadora: evita los dos primeros tipos de láser y elige picosegundos, sabiendo que harán falta más de 10 o 12 sesiones para llegar a una base, y que aun así no sustituye a la rutina. En el nivel de receta está la hidroquinona, el patrón de oro, pero con descansos, dos meses sí y dos no, sobre todo en melasma, más un retinoide.
Rojeces: barrera, rosácea o capilares rotos
Hay tres perfiles. El de barrera inflamada, con piel que pica o escuece al aplicar productos. El de rosácea con acné, que se sonroja y además brota con pústulas. Y el que se sonroja sin ser graso y acaba con capilares rotos o rojez fija alrededor de la nariz. El láser de referencia para el rojo es el VBeam, un láser de colorante pulsado, que necesita varias sesiones, unas una vez al mes durante cuatro a seis meses, y luego mantenimiento. Pero no vale para todos. Si tienes la barrera inflamada, el objetivo no es el láser sino reducir la rutina a uno o dos productos calmantes con avena coloidal, centella asiática, ceramidas y pantenol, como su Combat Cream o la Aveeno Calm + Restore, e incluso óxido de zinc cuando todo falla. Si tienes rosácea con acné, el ácido azelaico ayuda, y para eso creó el Left Un-Red Reducer Serum. Y si el problema son capilares rotos, ninguna crema colapsa un vaso sanguíneo: ahí el VBeam es la única opción.
La textura es donde gana el láser
Aquí Idriss es tajante: ninguna cosmética sustituye a un láser para la textura. Un láser puede lograr en tres meses lo que a la rutina le costaría dos o tres años. Sirven los fraccionados como el Fraxel 1550, el microneedling, sobre todo a partir de los 40 y hecho cada trimestre, el microneedling con radiofrecuencia y los láseres ablativos de erbio o CO2, que retiran la capa superior de la piel. Si la textura viene del acné y sigues brotando, no tiene sentido hacer láser hasta controlar los brotes. Lo más cercano en cosmética son los retinoides, el grupo con más datos: la clave es la constancia, no la intensidad. Idriss recomienda derivados bien tolerados como el retinoato de hidroxipinacolona de Skin Rocks o un retinol encapsulado como el Retinol Reform de Shani Darden, además de exfoliantes químicos usados durante mucho tiempo.
Conclusión
La pregunta ya no es si un láser merece la pena, sino cuál de los tres objetivos ataca y si puedes llegar a ese resultado con tu rutina. Para el marrón y buena parte del rojo, la cosmética hace mucho. Para la textura y los capilares rotos, el láser no tiene rival, pero solo funciona si en casa lo acompañas.
Conocimiento ofrecido por Dr. Shereene Idriss
Productos mencionados
Hidratante con vitamina C mencionado con hexapeptide 2 para apoyar un tono más uniforme con el tiempo.
Mascarilla exfoliante diseñada para suavizar textura, iluminar y ayudar a un tono más uniforme.
Suero antirrojeces basado en un complejo al 10% con 5% de ácido azelaico y 5% de azeloil diglicinato de potasio, formulado por la dermatóloga Shereene Idriss para ser cosméticamente elegante.
Sérum mencionado para apoyar una rutina enfocada en manchas y tono irregular.
Un sérum que combina HPR con un retinaldehído para mayor potencia, formulado por la facialista Caroline Hirons.
Sérum iluminador con arbutina, raíz de regaliz y niacinamida que actúa sobre cómo se fabrica el pigmento mientras hidrata y da un acabado luminoso.
Crema reparadora de barrera para la noche con avena coloidal, centella asiática, ceramidas y pantenol, pensada para una barrera cutánea inflamada o que escuece.
Sérum con retinol encapsulado al 1 por ciento y ácido láctico para suavizar el aspecto de las líneas finas y mejorar la textura con menos irritación.
Hidratante en gel ligero de día con avena prebiótica y matricaria que calma y alivia una barrera cutánea reactiva y se lleva bien bajo el maquillaje.
Sérum de vitamina C al 15 por ciento con vitamina E y ácido ferúlico, una opción económica para protección antioxidante y luminosidad.
Sérum antioxidante clásico con ácido L ascórbico puro al 15 por ciento, vitamina E y ácido ferúlico para protección ambiental y luminosidad.