5 señales que una higienista dental nota de inmediato

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TL;DR

Cuando te sientas en el sillón dental, una higienista dental nota varias cosas casi de inmediato. No lo hace para juzgarte, sino porque años de práctica clínica entrenan el ojo para detectar pistas que ayudan a entender qué preguntas hacer y qué zonas revisar con más cuidado. Whitney, higienista dental registrada y conocida en Instagram como @teethtalkgirl, explica cuáles son esas señales, qué pueden significar y por qué importan.

1. Encías inflamadas y acumulación de placa

Lo primero que se observa es la condición de las encías. ¿Se ven rosadas y firmes, o están inflamadas, rojas, brillantes, hinchadas y sensibles al tacto? Las encías inflamadas suelen indicar que algo está irritando el tejido, y con frecuencia ese algo es la placa, esa película pegajosa de bacterias que se forma constantemente sobre los dientes. Si no se elimina bien, sobre todo en el borde de la encía y entre los dientes, el tejido se irrita y aparece la gingivitis.

También es común notar cálculo o sarro, que es placa endurecida que ya no se puede quitar con el cepillo en casa. Cuando hay encías inflamadas y acumulación de placa o sarro, surgen varias preguntas: qué tan efectiva es la rutina de cepillado e hilo dental, si se está limpiando bien el borde de la encía, si se limpia entre los dientes, cuánto tiempo pasó desde la última limpieza profesional y si la inflamación parece una gingivitis leve o algo más avanzado. Vale aclarar que cepillarse todos los días no siempre es suficiente: la técnica importa tanto como la constancia, porque muchas veces el problema no es si te cepillas, sino cómo lo haces y qué zonas se te escapan.

2. Manchas en los dientes

Las manchas generalizadas de color café, amarillo u oscuro suelen apuntar a causas comunes como el café, el té, el vino tinto, fumar, vapear en algunos casos, ciertos enjuagues bucales, o incluso cómo se va acumulando la placa y atrapando pigmento sobre los dientes. A veces las personas no mencionan que fuman en su historial de salud, pero cierto patrón de mancha puede llevar a preguntar de nuevo sobre el consumo de tabaco.

La mancha en sí no siempre es señal de enfermedad, pero puede apuntar a hábitos que afectan la boca de otras formas. Por ejemplo, en personas que fuman, las encías muchas veces no se ven inflamadas ni sangran, porque fumar puede enmascarar los signos de la enfermedad de las encías y dificultar su diagnóstico.

3. Dientes chuecos o mal posicionados

La posición de los dientes afecta mucho más que la estética. Dientes chuecos, apiñados, rotados, inclinados o superpuestos hacen que ciertas zonas sean mucho más difíciles de limpiar, lo que se traduce en más trampas de placa, más restos de comida atrapados, más dificultad para usar hilo dental y, con frecuencia, más inflamación en los puntos difíciles de alcanzar. La posición de los dientes también puede relacionarse con patrones de desgaste, con apretar o rechinar los dientes, con el funcionamiento de la mandíbula y con dónde se concentra la presión al morder.

4. Mal aliento

El mal aliento puede tener muchos orígenes: algo temporal como la comida que acabas de comer, boca seca, mal control de placa, o la lengua, ya que cerca del 90% de las bacterias que causan mal aliento se encuentran ahí. Por eso conviene siempre cepillarse la lengua o usar un limpiador lingual. También puede deberse a caries, enfermedad periodontal, fumar o ciertas condiciones médicas.

Existe un aliento característico, casi clásico, cuando las encías están infectadas. Además, fumar puede contraer los vasos sanguíneos, por lo que no siempre se ven las encías rojas, inflamadas y sangrantes que uno esperaría en presencia de enfermedad de las encías.

5. Caries en el borde de la encía y zonas de recesión

Cuando las encías se han retraído y quedan expuestas las superficies de la raíz, esas zonas son más vulnerables a la caries, porque la raíz no está protegida por esmalte como sí lo está la corona del diente. Cuando aparecen varias caries agrupadas cerca del borde de la encía en distintos dientes, el objetivo no es solo tratarlas, sino entender por qué se formaron: si se usa pasta dental con flúor, cuánto tiempo pasó desde la última visita al dentista, si hay consumo frecuente de refrescos, jugos, té dulce o bebidas deportivas y energéticas, si hay boca seca, con qué frecuencia se pica entre comidas y cómo es la técnica de cepillado justo en el borde de la encía.

En resumen

Encías inflamadas y acumulación de placa, manchas, dientes chuecos o mal posicionados, mal aliento y caries en el borde de la encía con recesión: cada una de estas señales es una pista sobre la rutina de cuidado en casa, los factores de riesgo, los hábitos y la dieta de cada persona. Prestar atención a estas señales, y comentarlas con tu higienista dental, ayuda a detectar a tiempo problemas que de otra forma pasarían desapercibidos.

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