Por qué la masa madre suele elevar menos tu glucosa

TL;DR

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La masa madre se ha convertido en un tema recurrente cuando alguien intenta mejorar su digestión o su control de glucosa sin renunciar del todo al pan. En el video se compara el pan de masa madre con panes más habituales y se plantea una pregunta interesante: si en algunas culturas europeas el consumo de pan es alto, por qué parecen reportar menos molestias y mejores marcadores corporales. No hay una única respuesta, pero sí hay un mecanismo claro que diferencia a la masa madre: la fermentación prolongada.

Qué hace distinta a la masa madre

Fermentación larga y acidez

La masa madre se elabora, en esencia, con harina y agua que fermentan durante horas o días. Esa fermentación produce acidez y reduce el pH del alimento. En el video se menciona que este cambio puede retrasar la digestión. Si un alimento se digiere más lentamente, la subida de glucosa tiende a ser más suave, y con ella la respuesta de insulina suele ser menor.

Ácidos orgánicos y menor liberación rápida de carbohidratos

Durante la fermentación se generan ácidos orgánicos. El video explica que esto puede disminuir la sacarificación, es decir, la descomposición de carbohidratos en compuestos que se absorben con rapidez. Dicho de forma práctica: parte del almidón queda menos disponible de golpe, lo que puede reducir el pico posprandial de glucosa. También se menciona el impacto en el área bajo la curva, una forma de observar no solo el máximo, sino la exposición total a la glucosa tras una comida.

Más almidón resistente

Otro punto importante del video es la relación entre ciertos tipos de fermentación y el aumento de almidones resistentes. El almidón resistente, por definición, resiste la digestión en el intestino delgado. Esto puede traducirse en una carga glucémica efectiva menor que la de un pan equivalente sin fermentación adecuada. No significa que el pan deje de ser un alimento con carbohidratos, sino que el cuerpo puede procesarlo de otra manera.

Glucosa e insulina: por qué importa

En el video se citan estudios en los que el consumo de masa madre se asocia con respuestas posprandiales más bajas de glucosa y de insulina. La diferencia entre ambas es clave. Una cosa es que la glucosa suba menos, y otra que el páncreas necesite liberar menos insulina para manejar esa subida. El mensaje central es que, si de forma crónica se exige mucha insulina, el cuerpo puede entrar en dinámicas metabólicas menos favorables. Por eso, si la masa madre ayuda a suavizar el proceso, puede ser una opción más interesante que otros panes, especialmente para quien nota picos y bajones tras comer.

Proteínas y digestión: no todo es carbohidrato

Proteasas y mejor degradación proteica

La fermentación también afecta a las proteínas del pan. En el video se describe que la acidez incrementa la actividad de proteasas, enzimas que rompen proteínas. Esto puede ayudar a que algunas personas perciban menos hinchazón o pesadez. La idea no es que la masa madre sea mágica, sino que cambia el trabajo digestivo que debe hacer el cuerpo.

Fitasa, ácido fítico y disponibilidad de nutrientes

Otro elemento mencionado es la fitasa, relacionada con la degradación del ácido fítico. En el video se explica que el ácido fítico puede unirse a minerales y dificultar su disponibilidad. Si la fermentación reduce ese efecto, parte del contenido mineral del pan podría quedar más accesible. De nuevo, esto no convierte al pan en un suplemento, pero sí puede mejorar su perfil en comparación con un pan hecho con procesos más rápidos.

Xilanasa y estructura de la fibra

El video también menciona enzimas como la xilanasa, que ayuda a degradar componentes de paredes celulares vegetales. En términos sencillos: parte de la estructura que puede resultar difícil de procesar se modifica durante la fermentación, lo que puede mejorar la tolerancia en algunas personas.

El punto sensible: gluten y gliadinas

El video entra en el debate del gluten. Se habla de proteínas como la alfa gliadina y la gamma gliadina y de cómo, en personas con celiaquía o sensibilidades, el cuerpo puede reaccionar con anticuerpos. La fermentación cambia la estructura superficial de esas proteínas, lo que podría hacer que se reconozcan de forma distinta. Aun así, el propio video es claro: si tienes celiaquía, no es recomendable asumir que la masa madre será segura. En sensibilidades menos severas, algunas personas reportan mejor tolerancia, pero eso no sustituye una evaluación clínica si hay síntomas persistentes.

Cómo probar la masa madre de forma práctica

Si quieres comprobar si te sienta mejor, el enfoque más sensato es tratarlo como un experimento controlado:

  • Elige masa madre auténtica, idealmente de fermentación larga, no un pan común con sabor ácido añadido.
  • Empieza con porciones pequeñas durante varios días y observa digestión, energía y sensación de saciedad.
  • Combínala con proteína y fibra en la comida. Esto ayuda a que la respuesta glucémica sea más estable.
  • Si buscas mejorar marcadores, no te quedes solo con el pan. El patrón general de alimentación y la cantidad total importan.
  • Si tienes síntomas fuertes con gluten, consulta con un profesional. No uses la masa madre como prueba única.

Conclusión

El mensaje principal del video es que la fermentación cambia el alimento. En la masa madre, la acidez, los ácidos orgánicos, el posible aumento de almidón resistente y la actividad enzimática pueden explicar por qué algunas personas notan menos picos de glucosa y menos molestias digestivas. La mejor forma de usar esta información es simple: si quieres pan, prioriza procesos tradicionales y prueba de manera gradual, sin ignorar señales claras de intolerancia.

Knowledge offered by Thomas DeLauer

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