TMS, psilocibina y ketamina para tratar la depresión

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TL;DR

La depresión es la condición más discapacitante del mundo y, sin embargo, durante décadas las opciones de tratamiento han sido escasas y lentas. En este episodio de Huberman Lab Essentials, Andrew Huberman conversa con el doctor Nolan Williams, neurólogo y psiquiatra de la Universidad de Stanford, sobre las terapias emergentes que están cambiando el campo: desde la estimulación magnética transcraneal hasta los psicodélicos.

La depresión como problema de circuito cerebral

Williams rechaza la narrativa del "desequilibrio químico" que popularizaron los antidepresivos ISRS. Según su trabajo, la depresión es fundamentalmente un problema de circuitos: el córtex prefrontal dorsolateral izquierdo no regula correctamente la cingulada anterior subgenual, que genera estados de ánimo negativos. Cuando ese control falla, los pensamientos negativos dominan la representación que el cerebro hace de uno mismo.

Los ISRS funcionan en una parte significativa de los pacientes, pero no de forma inmediata ni por la razón que se pensaba. Sus efectos probablemente derivan de la neuroplasticidad que inducen, no de corregir un déficit de serotonina.

Estimulación magnética transcraneal: el protocolo SAINT

El protocolo SAINT (ahora denominado SNT), desarrollado en Stanford, reorganiza la estimulación TMS para aplicar en cinco días lo equivalente a siete meses y medio de tratamiento convencional. El principio es la teoría del aprendizaje espaciado: estimular el córtex prefrontal cada hora, diez veces al día durante cinco días consecutivos.

Los resultados son notables: entre el 60 y el 90% de los pacientes alcanza la remisión completa en uno a cinco días, sin medicación. Algunos mantienen esa remisión durante años. Williams explica que la señal enviada al cerebro es simple pero profunda: "actívate, mantente activo, recuerda mantenerte activo."

Psilocibina para la depresión

La psilocibina produce una disminución general de la actividad cerebral pero un aumento de la conectividad global entre regiones que normalmente no se comunican entre sí. En estudios ciegos, alrededor de un tercio de los pacientes con depresión logra mejoría significativa; en estudios abiertos, la cifra se eleva hasta la mitad o dos tercios.

Lo más relevante es que el cambio de conectividad que produce la psilocibina coincide exactamente con el que produce el protocolo SNT, lo que sugiere un mecanismo común: desconectar el estado de ánimo negativo de la representación del yo.

MDMA para el PTSD

El MDMA en contexto clínico controlado ha demostrado en ensayos publicados en Nature Medicine que dos tercios de los participantes con TEPT obtienen una mejoría clínicamente significativa tras una o dos sesiones asistidas. El efecto dura años en muchos casos, a diferencia de la ketamina, cuyo efecto antidepresivo desaparece aproximadamente a la semana y media con una sola infusión.

Ibogaína: el psicodélico más potente

La ibogaína, extraída de la corteza de la raíz del árbol iboga de África central, produce sesiones de 24 a 36 horas en las que los pacientes reviven memorias tempranas desde una perspectiva de empatía y distanciamiento. Williams la describe como "diez años de psicoterapia en una noche."

Su equipo realizó el primer estudio neurobiológico completo en personal de operaciones especiales (Navy SEALs, Rangers), con evaluaciones cognitivas, escalas clínicas de depresión y TEPT, y neuroimagen antes y después. Los resultados son prometedores: soldados con lesiones morales informan haber encontrado perdón y una nueva perspectiva de sí mismos. El principal riesgo es cardíaco; el cribado previo con electrocardiograma reduce significativamente ese riesgo.

Ayahuasca y el estudio brasileño en prisiones

La ayahuasca combina dos plantas amazónicas: una con DMT y una con un inhibidor reversible de la MAO que permite que el DMT cruce la barrera hematoencefálica. Un estudio brasileño administró ayahuasca a presos y encontró que la tasa de reincidencia del grupo tratado fue estadísticamente menor que la del grupo control.

La psiquiatría 3.0

Williams describe un cambio de paradigma: de la psiquiatría 1.0 (psicoanálisis) a la 2.0 (desequilibrio químico) a la 3.0 (circuitos recalibrables). Este nuevo marco es empoderador porque sitúa la depresión como algo reparable, análogo a una arritmia cardíaca o una fractura ósea, no como una condena de por vida.

Conocimiento ofrecido por Andrew Huberman, Ph.D

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