Neuropatía y vitamina B1: señales y qué hacer ahora

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El hormigueo, el ardor o la sensación de “calcetín apretado” en pies y manos asustan, y con razón. A veces la causa es compleja, pero en ciertos casos existe un factor frecuente y tratable: una ingesta insuficiente de vitamina B1 (tiamina) o una absorción deficiente. Entenderlo te ayuda a pedir las pruebas correctas y a actuar con más claridad.

Qué es la neuropatía (en simple)

La neuropatía periférica es un daño o mal funcionamiento de nervios fuera del cerebro y la médula espinal. Puede provocar:

  • Hormigueo, quemazón o adormecimiento
  • Dolor punzante o sensibilidad al tacto
  • Pérdida de equilibrio o torpeza
  • Debilidad o calambres

No todo síntoma nervioso es neuropatía, y no toda neuropatía tiene la misma causa. Por eso conviene ordenar el problema en lugar de “probar cosas” al azar.

Por qué la vitamina B1 puede influir

La tiamina ayuda a que las células obtengan energía a partir de la glucosa. Los nervios, especialmente los más largos (pies y manos), son sensibles a cambios energéticos y metabólicos. Si la tiamina es baja durante tiempo, los nervios pueden funcionar peor y, en algunos casos, dañarse.

Señales que justifican revisar la tiamina

Nadie puede diagnosticar con una lista, pero estas señales sugieren que vale la pena descartarlo:

  • Síntomas bilaterales y progresivos (ambos pies, luego manos)
  • Fatiga marcada con dieta alta en carbohidratos refinados
  • Antecedentes de pérdida de peso rápida o cirugía bariátrica
  • Consumo elevado de alcohol
  • Uso de ciertos fármacos (por ejemplo, algunos diuréticos) o problemas digestivos

Qué pedir en consulta (y qué revisar además)

Si sospechas neuropatía, habla con tu médico y pregunta por una evaluación completa. A menudo conviene revisar, según el caso:

  • Glucosa y HbA1c (diabetes o prediabetes)
  • Vitamina B12 y folato
  • Función tiroidea
  • Perfil renal/hepático
  • Y, si procede, tiamina (vitamina B1)

Un punto clave: incluso si la tiamina sale “baja-normal”, tu contexto clínico puede importar. No te autodiagnostiques, pero sí defiende una evaluación ordenada.

Alimentos ricos en vitamina B1 (y cómo usarlos)

La tiamina está en muchos alimentos, pero no siempre en grandes cantidades. Un enfoque práctico es construir “anclas” en la semana:

  • Legumbres (lentejas, garbanzos)
  • Semillas y frutos secos
  • Cereales integrales
  • Cerdo y algunas carnes
  • Levaduras nutricionales (si las usas y te sientan bien)

Consejo práctico: “una fuente por comida”

No necesitas una dieta perfecta. Busca incluir al menos una fuente clara de tiamina en cada comida principal durante 2–3 semanas y observa energía, tolerancia al ejercicio y síntomas (sin esperar milagros inmediatos).

Suplementación: cuándo puede tener sentido

La suplementación puede ser útil, pero conviene hacerla con criterio:

  • Si hay deficiencia confirmada
  • Si existe malabsorción o riesgo alto
  • O si el médico indica un ensayo terapéutico controlado

Evita mezclar muchos suplementos a la vez. Si cambias tres cosas, no sabrás qué funcionó. Además, los síntomas neurológicos requieren descartar causas que sí necesitan tratamiento específico.

Por qué puede bajar la B1 (causas comunes)

La deficiencia no siempre se debe a “comer mal”. Algunas causas frecuentes incluyen:

  • Dietas muy basadas en ultraprocesados o harinas refinadas
  • Consumo elevado de alcohol
  • Problemas de absorción (por ejemplo, tras cirugía bariátrica o enfermedades digestivas)
  • Periodos prolongados de vómitos o pérdida de peso rápida
  • Y, en ciertos casos, medicamentos o condiciones que aumentan pérdidas o reducen apetito

Si te reconoces en varias, vale la pena plantearlo en consulta: cambia el enfoque de “no sé qué tengo” a “descartemos causas tratables”.

Qué esperar si corriges la causa

Los nervios no se recuperan de un día para otro. Algunas personas notan cambios en energía o sensación de “piernas más ligeras” primero, y luego mejoran el hormigueo de forma gradual. La clave es reevaluar en semanas, no en días, y seguir el plan indicado por tu profesional.

Cuándo buscar atención médica sin esperar

Acude de forma urgente si aparece alguno de estos signos:

  • Debilidad rápida o pérdida marcada de fuerza
  • Caída del pie, tropiezos repentinos o dificultad para caminar
  • Pérdida de control de esfínteres
  • Dolor intenso con fiebre, pérdida de peso marcada o síntomas sistémicos

Un plan práctico de 4 pasos

  1. Registra tus síntomas: ubicación, intensidad, horario, desencadenantes
  2. Revisa riesgos: alcohol, dieta muy refinada, pérdidas de peso rápidas, medicamentos, problemas digestivos
  3. Pide evaluación: no solo “dolor nervioso”, sino un panel razonable de causas comunes, incluida B1 si aplica
  4. Actúa sin extremos: mejora dieta, ajusta alcohol, y sigue el plan médico; la constancia gana

Errores frecuentes que retrasan la mejora

  • Normalizar los síntomas (“ya se pasará”) durante meses
  • Tratarlo solo con analgésicos sin buscar causa
  • Suplementar por intuición sin seguimiento
  • Esperar cambios en días: el nervio suele necesitar semanas a meses

Conclusión

Si tienes síntomas compatibles con neuropatía, vale la pena descartar causas comunes y, en el contexto adecuado, revisar la vitamina B1. Con pruebas correctas, dieta enfocada y un plan claro, muchas personas logran mejorar o frenar el avance a tiempo.

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