Neurociencia del miedo y trauma: reentrena tu respuesta

Video thumbnail for Neurociencia del miedo y trauma: reentrena tu respuesta
35 min de videoLo esencial en 4 min(+89% más rápido)

El miedo es una emoción útil: te protege. El problema aparece cuando el sistema de alarma se queda “atascado” y empieza a activarse cuando ya no toca. Ahí el miedo deja de ayudarte y puede transformarse en ansiedad persistente o en trauma.

La buena noticia es que el miedo no se elimina a golpes de voluntad. Se reentrena. Y para reentrenarlo necesitas entender dos cosas: cómo se activa el cuerpo (arousal autónomo) y cómo se actualiza la memoria (extinción y reemplazo).

Miedo, estrés, ansiedad y trauma: aclara el mapa

Aunque se mezclan en conversación, no son lo mismo:

  • Estrés: respuesta fisiológica (cortisol, adrenalina, alerta). Puedes estar estresado sin miedo
  • Ansiedad: estrés orientado al futuro (“¿y si…?”). Puede existir sin un peligro presente
  • Miedo: respuesta a una amenaza percibida (real o interpretada). Suele incluir estrés y ansiedad
  • Trauma: cuando una experiencia de miedo queda “grabada” y se reactiva en momentos en que ya no sirve

Poner nombres correctos no es teoría: te permite elegir herramientas correctas.

Arousal autónomo: el sube y baja del sistema nervioso

Tu sistema nervioso autónomo tiene dos ramas principales:

  • Simpático: activa, prepara para acción (alerta, pulso alto, tensión)
  • Parasimpático: calma y recupera (baja pulsaciones, facilita digestión y sueño)

En la práctica, funciona como un balancín. Si estás demasiado arriba, tu pensamiento se estrecha. Si estás demasiado abajo, te congelas o te apagas.

Señales de que estás “demasiado simpático”

  • Respiración alta y rápida
  • Mandíbula tensa
  • Hipervigilancia
  • Dificultad para concentrarte

La primera meta no es “ser valiente”. Es bajar un poco el arousal para poder aprender.

Por qué el miedo no se “borra”: se reemplaza

Un punto clave: la extinción del miedo no es borrar el recuerdo. Es aprender una nueva asociación que compita con la antigua.

Eso explica por qué a veces “sabes” que algo es seguro, pero tu cuerpo reacciona igual. Tu sistema nervioso aprendió una asociación rápida y potente. Hay que enseñar otra.

Herramientas prácticas para reentrenar miedo

1) Regulación rápida (para poder pensar)

Antes de exponerte a lo que te da miedo, baja el arousal 1–2 puntos:

  • Exhalación larga: inhala 4, exhala 6–8 durante 2–3 minutos
  • Suspiro fisiológico: dos inhalaciones cortas y una exhalación larga (1–3 repeticiones)

No es “relajación” como objetivo final. Es crear un estado entrenable.

2) Exposición gradual con control

La exposición funciona cuando es:

  • Dosificada: lo suficiente para activar, no para desbordar
  • Repetida: el cerebro aprende por repeticiones
  • Con cierre: terminas cuando recuperas control, no cuando huyes

Ejemplo: si te da miedo hablar en público, empieza por 30 segundos en voz alta en casa, luego 2 minutos con una persona, luego un grupo pequeño.

3) Reencuadre narrativo (sin negarte)

Tu historia influye en tu fisiología. Un guion útil:

  • “Mi cuerpo está activado porque intenta protegerme”
  • “Esto es incomodidad, no peligro”
  • “Puedo tolerar esto 60 segundos más”

No es autoengaño. Es instrucción para el sistema nervioso.

4) Sueño y consolidación

La neuroplasticidad se consolida con descanso. Si duermes mal, el aprendizaje del día no se fija igual.

Prioriza:

  • Luz natural por la mañana
  • Menos pantallas intensas por la noche
  • Horario estable

Un protocolo de 14 días (realista)

  1. Elige un miedo manejable (no el mayor trauma)
  2. Define una exposición mínima diaria (5–10 min)
  3. Antes: 2 min de exhalación larga
  4. Después: escribe 2 frases: “qué pasó” y “qué aprendí”
  5. 2 Días por semana: añade un paso un poco más difícil

Mide progreso por “capacidad de tolerar” y por “recuperación más rápida”, no por ausencia total de miedo.

Cuándo pedir ayuda

Si hay ataques de pánico frecuentes, recuerdos intrusivos, disociación, abuso o síntomas que te impiden funcionar, la vía más segura es trabajar con un profesional de salud mental con experiencia en trauma.

Trauma: qué cambia y qué no

En trauma, el sistema de miedo puede activarse con señales pequeñas (un olor, un lugar, un tono). El objetivo no es “olvidar”, sino reducir reactividad y recuperar elección. Esto suele requerir acompañamiento profesional, especialmente si hay disociación o recuerdos intrusivos.

Herramientas de apoyo que suman

  • Movimiento suave después de una exposición (caminar 10 minutos)
  • Conexión social segura: un mensaje a alguien de confianza
  • Rutina básica: comer, hidratarte, dormir

Si el miedo aparece en el cuerpo (y te bloquea)

Dos microherramientas para volver a la ventana de tolerancia:

  • Orientación: mira 5 objetos a tu alrededor y nómbralos en voz baja
  • Presión física: apoya los pies en el suelo y empuja suavemente 10 segundos

No resuelven todo, pero te devuelven al presente para poder elegir.

Conclusión

El miedo es biología y aprendizaje. Para transformarlo necesitas regular el arousal, exponerte en dosis pequeñas y enseñar al cerebro nuevas asociaciones. No buscas no sentir nada; buscas recuperar control. Con práctica breve y consistente, tu sistema nervioso aprende.

Knowledge offered by Andrew Huberman, Ph.D

¿Sobre qué tema te gustaría seguir aprendiendo?