Dispositivos faciales: cuáles valen la pena y cuáles no
Los dispositivos faciales prometen de todo: menos poros, más “lifting”, mejor absorción de productos y una piel más luminosa. El problema es que muchos anuncios mezclan ciencia real con expectativas irreales. Si compras sin criterio, puedes terminar con irritación, barrera dañada y una sensación de “me estafaron”.
Aquí tienes una guía práctica para elegir (o descartar) dispositivos en casa, especialmente en épocas de ofertas.
Antes de comprar: define tu objetivo real
Un dispositivo no debería ser “para la cara” en general. Debería tener una función concreta.
Objetivos comunes
- Reducir inflamación y aspecto de hinchazón
- Mejorar tono y definición sutil (no cirugía)
- Ayudar con textura o puntos negros (sin agredir la piel)
Si tu objetivo es tratar acné moderado-severo, rosácea activa o manchas complejas, un dispositivo casero rara vez sustituye a un profesional.
La regla número uno: protege la barrera cutánea
La mayoría de problemas vienen de lo mismo: exceso de intensidad, demasiada frecuencia o fricción donde no toca. Si tu piel está irritada, seca o descamando, cualquier dispositivo “activo” puede empeorarla.
Señales de que debes parar
- Ardor con productos que antes tolerabas
- Tirantez constante
- Enrojecimiento que dura horas
- Brotes nuevos tras usar el dispositivo
En ese caso, la prioridad es reparar: limpieza suave, hidratante simple y, si lo toleras, protector solar.
Dispositivos de microcorriente: útiles con expectativas realistas
La microcorriente aplica una corriente de baja intensidad que puede estimular músculos faciales y dar un efecto de “deshinchado” y contorno sutil. No es un lifting quirúrgico, pero algunas personas notan mejora cuando son constantes.
Qué puedes esperar (y qué no)
- Sí: efecto temporal de depuffing, mejor aspecto del contorno, sensación de “cara descansada”
- No: eliminar flacidez marcada, borrar arrugas profundas o reemplazar tratamientos médicos
Cómo usarlos sin irritarte
- Empieza con intensidades bajas
- Usa un medio deslizante (gel conductor o un sérum compatible) para evitar tirones
- Haz sesiones cortas (5–10 minutos) y evalúa tolerancia
La consistencia manda: mejor 3–4 veces por semana durante un mes que una sesión intensa y luego abandono.
EMS y dispositivos “más potentes”: cuidado con pasarte
El EMS (estimulación muscular eléctrica) puede contraer músculos más profundamente. Eso puede dar sensación de “más efecto”, pero también aumenta el riesgo de hacer demasiado.
Buenas prácticas
- No subas intensidad por ego
- Evita usarlo sobre piel inflamada, con eccema o tras exfoliación fuerte
- Si tienes problemas de ATM (mandíbula), no sobreestimules maseteros sin asesoramiento
Si un dispositivo te deja la piel caliente y sensible durante horas, no es “señal de que funciona”; es señal de que te has pasado.
Enfriamiento: lo simple a veces gana
Muchos kits incluyen cabezales de frío para desinflamar. Funciona, pero no necesitas un gadget caro.
- Una cuchara fría del frigorífico puede ayudar
- Un masaje suave con frío durante 1–2 minutos suele ser suficiente
Si tu prioridad es deshinchar, empieza por aquí antes de invertir en tecnología compleja.
Espátulas extractoras y “pore vacuum”: por qué suelen ser mala idea
Las espátulas que prometen “sacar” puntos negros mediante vibración o raspado pueden ser muy agresivas. Lo más frecuente es que la gente:
- Aplique demasiada presión
- Use el aparato demasiadas veces
- Raspe una barrera ya comprometida
El resultado: microlesiones, irritación e inflamación que puede empeorar poros y textura.
Alternativas más seguras
- Exfoliación química suave (por ejemplo, ácido salicílico para piel grasa o mandélico si eres sensible)
- Rutina consistente: limpieza, hidratación y protector solar
- Extracciones con profesional si es necesario
Cómo integrar un dispositivo en tu rutina sin sabotear tu piel
Un error típico es usar el gadget y, además, mantener una rutina agresiva. Piensa en “carga total” para la piel.
Ejemplo de rutina compatible (piel normal a mixta)
- Mañana: limpieza suave + hidratante ligera + protector solar
- Noche: limpieza + hidratante
- 2–3 Noches por semana: exfoliante químico suave (si lo toleras)
- Dispositivo: en días alternos, evitando coincidir con exfoliación fuerte
Si tu piel es sensible, reduce aún más: prioriza hidratación y prueba con menos frecuencia.
Checklist de compra inteligente
Antes de pagar, responde:
- ¿Qué problema concreto quiero mejorar?
- ¿Mi piel está estable o irritada?
- ¿Puedo usarlo 3–4 veces por semana sin cansarme?
- ¿Tengo presupuesto para un buen producto deslizante/conductor?
- ¿Hay contraindicaciones (embarazo, marcapasos, ATM, etc.)?
- ¿Puedo limpiar el dispositivo después de cada uso?
Si fallas en 2 o más puntos, probablemente no es el momento.
Protocolo de uso seguro (para principiantes)
- Semana 1: 2 sesiones cortas, intensidad baja
- Semana 2–3: sube a 3 sesiones si tu piel está tranquila
- Semana 4: evalúa resultados con fotos en luz similar
- Siempre: hidrata después y evita combinar con exfoliación fuerte el mismo día
Y haz pruebas en una zona pequeña si tu piel reacciona con facilidad.
Conclusión
Los dispositivos faciales pueden ayudar, pero el beneficio suele ser sutil y depende de constancia y de no dañar la barrera. Si quieres una compra inteligente, prioriza seguridad: microcorriente bien usada, enfriamiento simple y alternativas químicas suaves para poros. Y si un aparato implica raspar o “extraer” de forma agresiva, normalmente es mejor saltárselo.
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