Cómo proteger tus huesos y evitar caídas al envejecer
Una caída puede cambiarte la vida. En personas mayores, una fractura de cadera no es solo “mala suerte”: se asocia con pérdida de independencia y con un aumento real del riesgo de mortalidad en los meses posteriores. La buena noticia es que la salud ósea no es un misterio. Se puede medir, se puede entrenar y se puede proteger con hábitos concretos.
Este artículo resume lo esencial para mejorar densidad mineral ósea, reducir el riesgo de fractura y, sobre todo, evitar caídas.
Entiende tu riesgo: genética, edad y contexto
La genética pesa. Tener un padre o madre con historial de fractura de cadera es una señal de alerta importante. Aun así, la genética no es destino: el riesgo se modula con entrenamiento, nutrición, sueño, medicación y entorno.
Factores que suelen aumentar el riesgo
- Menopausia y pérdida de estrógenos
- Bajo peso, dietas muy restrictivas o baja ingesta de proteína
- Sedentarismo prolongado
- Uso crónico de ciertos fármacos (por ejemplo, corticoides)
- Historial de caídas, mareos o problemas de visión
Si te reconoces en varios puntos, no es motivo de pánico; es una invitación a actuar con método.
Mide lo que importa: densidad ósea y riesgo de fractura
La herramienta clásica es la densitometría (DXA). No es perfecta, pero ayuda a poner números y a seguir tendencia con el tiempo. A menudo es más útil combinar esa medición con el contexto: edad, antecedentes, fracturas previas y riesgo de caídas.
Señales para plantearte una evaluación
- Historia familiar de fractura de cadera
- Pérdida notable de estatura o postura encorvada
- Fracturas con golpes leves
- Dolor persistente y limitación funcional
Otras pruebas que pueden aportar información
Según tu caso, tu médico puede valorar:
- Vitamina D
- Calcio, fósforo y función renal
- Hormonas tiroideas (si hay sospecha de alteración)
- Revisión de medicación que aumente riesgo de caída o afecte a hueso
La idea no es medicalizarlo todo, sino detectar “frenos” evitables.
Entrenamiento que fortalece hueso (y no solo músculo)
El hueso responde a cargas. Para estimularlo, suele funcionar una combinación de:
- Fuerza progresiva
- Impacto controlado (si es seguro para ti)
- Equilibrio y coordinación
Fuerza: la base
Apunta a 2–3 sesiones por semana. Prioriza movimientos grandes:
- Sentadillas (a silla si hace falta)
- Peso muerto rumano ligero o bisagra con banda
- Step-ups a un escalón
- Press y remo (para espalda y postura)
Como guía práctica: 2–4 series por ejercicio, 6–12 repeticiones, dejando 1–3 repeticiones “en reserva”. Si eres principiante, empieza con menos y sube cada 1–2 semanas.
Impacto: dosis mínima y bien elegida
Si tu situación lo permite (y tu profesional lo aprueba), el impacto moderado puede ayudar:
- Saltitos suaves en el sitio
- Subir escaleras
- Caminatas con cambios de ritmo
Si tienes osteoporosis avanzada o dolor, no improvises: el impacto mal elegido puede ser contraproducente.
Equilibrio: el “seguro” contra caídas
Un hueso fuerte ayuda, pero lo que evita fracturas muchas veces es no caerse. Dedica 5–10 minutos al día a:
- Apoyo a una pierna cerca de una pared
- Caminar en línea recta talón-punta
- Ejercicios de tobillo y pie
Una buena regla: si no te reta un poco, no entrena el equilibrio. Reta sí, pero siempre con seguridad.
Nutrición para huesos: simple, pero no opcional
La salud ósea necesita material de construcción y señales hormonales adecuadas.
Prioriza proteína suficiente
La proteína sostiene masa muscular (menos caídas) y ayuda a mantener un buen “andamiaje” metabólico. Reparte proteína en 2–3 comidas e incluye fuentes completas (huevos, lácteos si los toleras, carnes, pescado, legumbres combinadas).
Calcio, vitamina D y más
- Calcio: mejor si viene de alimentos (lácteos, pescados con espina, algunas verduras)
- Vitamina D: depende de sol, piel, estación y niveles; conviene medir y ajustar
- Magnesio y vitamina K: pueden contribuir, pero evita suplementar “a ciegas”
Si ya tomas suplementos, revísalos con criterio: dosis, interacción con fármacos y necesidad real.
Hábitos que debilitan el hueso (y cómo corregirlos)
- Alcohol en exceso: aumenta riesgo de caída y puede afectar al hueso
- Tabaco: empeora calidad ósea y recuperación
- Sueño insuficiente: afecta hormonas de reparación y coordinación
- Dietas muy hipocalóricas: si se mantienen, facilitan pérdida de músculo y densidad
No necesitas perfección: el objetivo es reducir lo que más daño hace y sostener lo que más protege.
Prevención de caídas: la parte más infravalorada
Tu casa y tus hábitos pueden ser el factor decisivo.
Checklist rápido
- Luz nocturna en pasillos y baño
- Retira alfombras que resbalen
- Calzado estable dentro de casa
- Revisa visión y audición
- Si te mareas al levantarte, hidrátate y consulta
Un “protocolo” diario de 5 minutos
- 1 Minuto de apoyo a una pierna por lado
- 1 Minuto de caminata talón-punta
- 1 Minuto de elevaciones de talón
- 2 Minutos de sentarse y levantarse de una silla con control
Si ya has tenido una caída, no lo dejes pasar: es una señal para ajustar fuerza, equilibrio y entorno.
Conclusión
Proteger tus huesos no es solo “tomar calcio”. Es un plan completo: medir riesgo, entrenar fuerza, trabajar equilibrio, comer suficiente proteína y reducir peligros en el entorno. La recompensa es enorme: más autonomía hoy y menos probabilidades de que una caída se convierta en un antes y un después.
Knowledge offered by PeterAttia