Sentir ardor, hormigueo o entumecimiento en los pies puede ser desesperante. A menudo se etiqueta como un problema de nervios y se intenta apagar la molestia con medicación. Pero en muchos casos la pieza que falta es entender por qué el nervio se irrita en primer lugar. Una explicación útil conecta el síntoma con la circulación y el control de la glucosa.
Ardor en los pies y neuropatía: qué significa
La neuropatía periférica describe un conjunto de síntomas que incluyen ardor, pinchazos, adormecimiento o dolor, con frecuencia más marcado en los pies. Es lógico pensar en el nervio como el origen del problema, pero el nervio no vive aislado. Depende de vasos sanguíneos pequeños que le aportan oxígeno, nutrientes y energía.
Cuando el aporte es insuficiente o irregular, el nervio se vuelve más sensible y puede disparar señales de dolor. Por eso en muchas personas el síntoma aparece en los pies antes que en otras zonas: son la parte más distal, y el trayecto nervioso es largo y vulnerable.
El vínculo con glucosa alta e insulinorresistencia
Una causa frecuente de daño microvascular es la exposición prolongada a glucosa elevada. No hace falta que un día todo cambie. El deterioro puede cocinarse durante años antes de que la persona note ardor. Aquí aparece un concepto clave: puedes tener mucha glucosa circulando, pero que el tejido no la use bien. Eso se asocia a insulinorresistencia.
En ese contexto, el problema no es falta de combustible en sangre, sino dificultad para que el combustible se convierta en energía útil dentro de la célula. El nervio queda atrapado entre exceso de glucosa en el medio y baja energía funcional en su interior. El resultado es irritación, peor reparación y más sensibilidad.
Energía celular: por qué importa la mitocondria
El sistema nervioso depende de mitocondrias para producir energía de manera eficiente. Cuando ese camino se vuelve menos operativo, el organismo puede apoyarse más en vías alternativas menos eficientes. Eso puede aumentar subproductos que favorecen inflamación y sensación de quemazón.
En términos sencillos, si un nervio produce menos energía útil y acumula más residuos metabólicos, se vuelve más reactivo. La persona lo siente como ardor, sobre todo al final del día.
Vitamina B1 y benfotiamina: la idea detrás del enfoque
La vitamina B1 participa en rutas que ayudan a procesar glucosa de forma más eficiente. En personas con problemas de glucosa, puede haber déficit funcional en tejidos. Una forma de B1 llamada benfotiamina se menciona a menudo porque es liposoluble y se absorbe de manera distinta.
Esto no sustituye el control metabólico, pero puede ser un apoyo. Si decides considerar suplementos, lo responsable es hacerlo con criterio: revisar medicación, antecedentes y, si hay síntomas intensos, consultar con un profesional.
Un plan práctico que apunta a la causa
1) Ajusta la alimentación para reducir picos
El objetivo es disminuir picos de glucosa y mejorar sensibilidad a la insulina. Ideas simples:
- prioriza proteína en cada comida
- añade fibra con verduras y legumbres si las toleras
- reduce azúcares y harinas refinadas
- evita picoteo nocturno si te dispara el hambre
Muchas personas mejoran cuando bajan carbohidratos, pero el nivel exacto depende de tu contexto y actividad.
2) Movimiento que mejore circulación
El ejercicio ayuda por dos vías: mejora sensibilidad a la insulina y favorece circulación. No necesitas hacerlo perfecto. Un plan realista puede ser:
- caminar a diario a paso vivo
- fuerza dos o tres días por semana
- estiramientos suaves de pies y pantorrillas
3) Sueño y estrés
El estrés y el mal descanso suelen empeorar el control de glucosa y la percepción del dolor. Prioriza una rutina de sueño estable y limita estimulantes por la tarde.
4) Cuidado local y seguridad
Mientras mejoras la causa, cuida el terreno. Revisa tus pies a diario, hidrata si hay grietas y usa calzado cómodo. Si notas pérdida de sensibilidad, evita caminar descalzo y trata cualquier herida pronto.
5) Considera apoyos con supervisión
Además de B1, se habla del ácido alfa lipoico como antioxidante. La recomendación útil aquí no es la promesa rápida, sino el orden: primero control de glucosa, movimiento, sueño y luego, si procede, suplementos con supervisión.
Qué pruebas pedir y cuándo ir al médico
Si hay ardor persistente, conviene descartar causas y medir riesgo metabólico. Pruebas comunes:
- glucosa en ayunas
- hemoglobina glicosilada
- insulina en ayunas, si está disponible
- perfil lipídico, en especial triglicéridos
- vitamina B12 y función tiroidea según síntomas
Acude con urgencia si hay pérdida rápida de sensibilidad, heridas que no cicatrizan, cambios de color, fiebre o dolor severo. Y si usas medicación, evita cambios bruscos sin acompañamiento clínico.
Conclusión
El ardor en los pies no siempre es un problema aislado del nervio. En muchos casos refleja un proceso largo relacionado con microcirculación y control de glucosa. Un plan práctico, centrado en alimentación, movimiento, sueño y evaluación con pruebas, suele ser más útil que limitarse a tapar el síntoma.
Knowledge offered by Dr. Eric Berg