Ayuno de 16 a 18 horas: beneficios y protocolo seguro
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Un ayuno de tres días puede tener beneficios metabólicos reales, pero también es exigente y no es para hacerlo a la ligera. Para muchas personas, un ayuno diario de 16 a 18 horas, bien planteado, puede capturar una parte importante de esos beneficios con menos riesgo y más adherencia. La clave es usar palancas sencillas que potencien lo que el ayuno ya está activando en tu cuerpo.
Antes de empezar: seguridad y sentido común
No todo el mundo debería ayunar. Si tienes antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, estás embarazada, tienes diabetes tratada con fármacos, tomas medicación que requiere comida o tienes una condición médica relevante, consulta primero.
Para el resto, el objetivo no es sufrir. Es crear un periodo sin calorías que sea sostenible y que no te deje agotado.
Beneficio 1: más movilización de grasa con termogénesis
Durante el ayuno suele subir la noradrenalina, lo que facilita liberar grasa. Puedes amplificar esa señal de forma moderada.
Exposición al frío, sin extremos
No necesitas una inmersión helada.
- Bajar un poco la temperatura ambiental.
- Duchas frías cortas si las toleras.
- Salir a caminar con ropa adecuada en un entorno fresco.
El frío es un estímulo, no una competición. Si te mareas, tiembla en exceso o te sientes mal, reduce intensidad.
Especias con efecto termogénico
Algunos compuestos activan receptores asociados a sensación de calor y respuesta adrenérgica.
- Granos del paraíso en suplemento o mezcla culinaria.
- Pimienta de cayena en agua o café, en pequeñas cantidades.
Si tienes reflujo, gastritis o sensibilidad, prioriza otras opciones.
Respiración y retención de aire
Las retenciones breves de respiración elevan el CO2 y pueden ser un estímulo adicional. Hazlo sentado, con calma y sin forzar.
Beneficio 2: función mitocondrial y salud metabólica
El ayuno no es solo dejar de comer. También es cuándo comes y cómo organizas el día.
Caminar y fuerza en el momento adecuado
- Una caminata suave durante el ayuno mejora el uso de grasa.
- Un entrenamiento de fuerza puede potenciar adaptaciones si luego rompes el ayuno con una comida completa.
La regla práctica es no entrenar fuerte si te deja sin energía el resto del día.
Beneficio 3: longevidad, inflamación y antioxidantes
Muchos efectos atribuidos a ayunos largos se relacionan con estrés metabólico controlado. Un ayuno más corto puede sumar si lo acompañas de hábitos que elevan el beneficio sin elevar el riesgo.
Temperatura: calor para sumar al ayuno
Durante el ayuno se activan señales de estrés celular. Añadir calor de forma razonable puede amplificarlas.
- Sauna si tienes acceso y tolerancia.
- Baño caliente, idealmente hasta el cuello.
- Entrenar en un entorno templado, sin deshidratación.
Hidrátate y repón electrolitos si sudas.
Beneficio 4: ritmo circadiano y ventana de comida
Un ajuste potente es alinear el ayuno con el reloj biológico.
Una recomendación simple
- Evita comer muy tarde.
- Mantén una ventana de comida consistente.
Para muchas personas, cerrar la comida antes de la noche mejora sueño y energía, lo que hace el ayuno más fácil al día siguiente.
Beneficio 5: autófagia, con herramientas complementarias
La autófagia es un proceso de reciclaje celular. El ayuno la favorece, pero no es un interruptor mágico. Puedes sumar señales que la apoyen.
Calor y ejercicio como potenciadores
- Un bloque corto de ejercicio durante el ayuno.
- Sauna o baño caliente en un día de ayuno.
Poliaminas y extractos con criterio
Algunas personas usan estrategias como infusiones de germen de trigo para obtener poliaminas asociadas a autófagia. Si lo haces, asegúrate de que no convierta el ayuno en una ingesta calórica relevante.
También se habla de compuestos como urolitina A, derivados de granada, que podrían apoyar procesos de limpieza mitocondrial. No son imprescindibles. Prioriza hábitos base.
Señal de hipoxia controlada
Las retenciones suaves de respiración pueden activar vías asociadas a adaptación al estrés. Hazlo solo si te sientes seguro, sin hacerlo en agua ni de pie.
Infusión de hoja de olivo
Algunas sustancias amargas de la hoja de olivo se han estudiado por su interacción con rutas de crecimiento celular. Si te interesa, úsalo como complemento, no como sustituto de una dieta de calidad.
Un protocolo práctico de 16 a 18 horas
Aquí tienes una forma simple de empezar sin complicarte.
Semana 1
- Ayuno de 12 a 14 horas, cinco días.
- Camina 20 minutos durante el ayuno.
- Cena algo más temprano.
Semana 2
- Sube a 16 horas, tres a cinco días.
- Añade dos sesiones de fuerza semanales.
- Prueba frío suave o una pizca de cayena si te sienta bien.
Semana 3 en adelante
- Mantén 16 a 18 horas solo si duermes bien y rindes.
- Ajusta la ventana según tu vida, no al revés.
Conclusión
No necesitas ayunar tres días para obtener beneficios metabólicos. Un ayuno de 16 a 18 horas, bien alineado con tu ritmo, acompañado de movimiento, frío o calor moderados y buena hidratación, puede ser una estrategia sostenible. Empieza conservador, mide energía y sueño, y usa el ayuno como herramienta, no como castigo.
Knowledge offered by Thomas DeLauer